martes, 31 de enero de 2017

Una vez en la habitación y muy asombrados Peter y yo intentamos hablar con Alex antes de que viniese la policía y que nos explicase que pasaba.
En ese momento ocurrió algo rarísimo: Alex, el chico más simpático que existe, contesto:
-Iros de aquí y dejadme tranquilo u os mataré a vosotros también.
Allí descubrimos principalmente que él era el asesino, pero, ¿Porque esa contestación? ¿Qué le había ocurrido a Alex?
Decidí ir, ya que vi sus lágrimas, las lágrimas de inocencia, de arrepentimiento, le dije a Peter que se quedase ahí y que me dejase ir a mí solo, y el, aceptó, aunque antes de acercarme me dijo que fuese con muchísimo cuidado.
Una vez estuve allí, su actitud cambió respecto a la anterior, estaba temblando, muy nervioso y me preguntó, que qué hacía allí, con tanta sangre y aquella pistola, que él lo último que recuerda es estar durmiendo en su habitación y de repente se encontraba allí, como he dicho antes, sin saber nada.
Pero el, vió esa máscara, y recordó algo, algo que no se le había acordado antes, su padre, murió hace un par de años una noche de Halloween con esa máscara, cuando vió eso, el afirmó:
Estoy loco.
Entonces yo le pregunté porque, y él contestó inmediatamente:
-Por la noche algunos días es como que algo me posee y hago cosas que no quiero, nunca había hecho algo así y me siento muy mal, no sé porque me pasa, pero asumiré las consecuencias por lo que hice.
En cuanto llegó la policía, no hicieron falta muchas preguntas, ya que él lo confesó todo, estábamos tristes porque se murieron unos amigos, pero por otra parte algo contentos porque Alex iría a un manicomio (nosotros odiamos decir esa palabra).
Al cabo de unos meses visitamos a Alex y nos contó que todo le iba mejor y que estaba deseando salir de allí.
Así fue como Alex, mató sin querer a un par de amigos pero a la vez se curó y en parte evitó el posible hecho de hacer más daño a alguien más.

domingo, 29 de enero de 2017

Al día siguiente Peter y yo acudimos a nuestras clases, pero más distraidos de lo normal. Estábamos ansiosos por acabar y reunirnos con Alex y Scarlett para analizar lo sucedido.
Fuimos a su habitación al acabar las clases, pero no estaban. Los buscamos por todas partes pero nadie les había visto. Nos empezamos a preocupar.
Al amanecer vimos una silueta reflejada en el espejo. Peter se levantó y chilló. Alex estaba en el baño, lleno de sangre. Observé toda su figura y reconocí el objeto que tenía entre sus manos. Sostenia en ellas una pistola. 
Fue cuando se retiró las manos de la cara que nos dimos cuenta de que estaba llorando. Peter me miró y me dijo que intentara huir. Lentamente se acercó e intentó calmarlo. En cuanto vi que conseguía, muy despacio, quitarle la pistola, abrí la puerte y me fui corriendo a buscar ayuda. Me tropecé con dos chicos por el pasillo y les pedí que llamaran a la policía, pero que ni se les ocurriera entrar en aquella habitación. De mientras, fui a buscar a Scarlett.
Su puerta estaba abierta y no dudé en entrar. Estaba allí, tirada en el suelo. Un charco de sangre rodeaba su cuerpo pero, aún así, fui a comprobar si aún respiraba. 
Su pulso era débil y su corazón, enseguida, dejó de latir. Me aparté y empecé a llorar. Había muerto en mis manos.
Cuando fui capaz de levantarme e irme vi algo familiar tirado en el suelo. Una máscara blanca.

sábado, 28 de enero de 2017

Cuando nos quisimos dar cuenta, todas esas personas que asistieron a la fiesta, yacían al rededor del cadáver de Vanessa.
A la mañana siguiente, lo sucedido la noche pasada estaba en boca de todos, no se hablaba de alguna otra cosa.
A raíz del misterioso asesinato Peter y yo nos empezamos a llevar muy bien, los dos nos involucramos a la hora de sacar todos los trapos sucios, queremos averiguar quien lo hizo y por qué.
 Vanessa era una persona encantadora, amiga de sus amigos y una chica la cual era muy querida en la universidad y es por eso que queremos destapar la verdad.
Peter y yo comíamos mientras veíamos las noticias del campus, una chica llamada Scarlett fue testigo del misterioso tipo de la máscara, se dice que unos segundos después de escuchar aquel aterrador grito, vieron desaparecer entre la noche a un tipo de negro con algo blanco en la cara, una especie de máscara la cual es difícil de recordar.
No hemos dudado un segundo en ir a hablar con Scarlett, queremos saberlo todo acerca de aquel tipo, tenemos que ser muy cuidadosos con cada detalle, por muy insignificante que sea.
Fuimos a visitar a Scarlett aquella misma tarde. Picamos a la puerta. 
Nadie es capaz de responder.
-¿Scarlett? Sabemos que estas ahí, también sabemos que tienes miedo, pero tranquila, todo ha pasado.
-Todo no.
-Abre la puerta, por favor.
-Pasad y observad. ¿Hay alguna explicación para esto?
-Alex y yo estábamos en la habitación de al lado mientras Alicia limpiaba el cuarto de baño, de repente hemos escuchado a Alicia gritar, y os puedo asegurar que eran gritos aterradores.
-Nos hemos dirigido hacia el baño y Alicia pues, yacía en el suelo.
Esta vez todo era diferente, la forma de actuar era menos perspicaz, no sabíamos a que nos enfrentábamos; pero sin duda sabíamos que solo era el principio.

martes, 24 de enero de 2017

Son las doce de la noche, es mi primer día en esta nueva universidad, dentro de un rato iré a una de las muchas fiestas que se celebran cada viernes. Me he tenido que cambiar de universidad, porque a mi padre le han asignado un nuevo trabajo y le ofrecían una mejor vivienda y un mejor sueldo.
Alguien pica a la puerta.
-¡Hola!¿Estas lista?
-Si, un momento que cojo mi bolso y nos vamos.
Era Vanessa, la he conocido hoy, va a la mayoría de clases conmigo y la verdad es que hemos congeniado muy bien.
Llegamos a la fiesta, se celebraba en el campo de fútbol americano del campus, estaba muy lleno a penas podíamos movernos de toda la gente que había. Mientras caminábamos, Vanessa se encontró con uno de sus amigos, Peter.
-¡Hola Vanessa! ¿Y tu eres...?
-Soy Emma, encantada.
-Igualmente.
Peter era uno de los mejores amigos de Vanessa pero no iba a ninguna de las clases con nosotras.
Fue pasando la noche cada vez había mas gente y estabamos mas apretujados entre nosotros.

Vanessa se fue al lavabo pero ya hacia rato que no aparecía, de repente se escuchan unos gritos, Peter y yo fuimos a ver lo que pasaba. Nos quedamos de piedra. Era Vanessa, tumbada en el suelo con un cuchillo clavado en todo el cráneo. No supimos como reaccionar.