Una vez en la habitación y muy asombrados Peter y yo intentamos hablar con
Alex antes de que viniese la policía y que nos explicase que pasaba.
En ese momento ocurrió algo rarísimo: Alex, el chico más simpático que
existe, contesto:
-Iros de aquí y dejadme tranquilo u os mataré a vosotros también.
Allí descubrimos principalmente que él era el asesino, pero, ¿Porque esa
contestación? ¿Qué le había ocurrido a Alex?
Decidí ir, ya que vi sus lágrimas, las lágrimas de inocencia, de arrepentimiento,
le dije a Peter que se quedase ahí y que me dejase ir a mí solo, y el, aceptó,
aunque antes de acercarme me dijo que fuese con muchísimo cuidado.
Una vez estuve allí, su actitud cambió respecto a la anterior, estaba
temblando, muy nervioso y me preguntó, que qué hacía allí, con tanta sangre y
aquella pistola, que él lo último que recuerda es estar durmiendo en su
habitación y de repente se encontraba allí, como he dicho antes, sin saber
nada.
Pero el, vió esa máscara, y recordó algo, algo que no se le había acordado
antes, su padre, murió hace un par de años una noche de Halloween con esa
máscara, cuando vió eso, el afirmó:
Estoy loco.
Entonces yo le pregunté porque, y él contestó inmediatamente:
-Por la noche algunos días es como que algo me posee y hago cosas que no
quiero, nunca había hecho algo así y me siento muy mal, no sé porque me pasa,
pero asumiré las consecuencias por lo que hice.
En cuanto llegó la policía, no hicieron falta muchas preguntas, ya que él lo
confesó todo, estábamos tristes porque se murieron unos amigos, pero por otra
parte algo contentos porque Alex iría a un manicomio (nosotros odiamos decir
esa palabra).
Al cabo de unos meses visitamos a Alex y nos contó que todo le iba mejor y
que estaba deseando salir de allí.
Así fue como Alex, mató sin querer a un par de amigos pero a la vez se curó
y en parte evitó el posible hecho de hacer más daño a alguien más.
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